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lunes, 4 de agosto de 2008

Las tan esperadas vacaciones de invierno

Partir el año al medio para descansar unos días es una excelente idea, pero si los que descansan son los maestros, creo que la idea deja de ser buena. Eso implica que los niños estan sueltos por todas partes. Igual es imposible ir contra la corriente así que con la tripulación del stokerwinds móvil, izamos las velas y nos hicimos a la aventura. En el primero de los puertos bajaron las perras(Blanquita y Lupe) y quedaron en guardería en casa de mis viejos, ellas felices de la vida porque mi viejo no les da balanceado, las alimenta a carne cocinada, así que las bestias agradecidísimas. El resto de los tripulantes de la nave o sea nosotros...Carlos , Yasmín y yo, paramos un día y medio para reaprovisionarnos de energías después de los 550 km desde Buenos Aires a Villa María y el martes por la mañana partimos rumbo a la aventura serrana, llegamos a Santa Mónica, cerquita de Santa Rosa, a la posada de Laura y Gabriel en medio del bosque, pasado el mediodía. En invierno el lugar tiene una magia especial, la sequía de varios meses y los árboles sin hojas pintan un paisaje árido y de película del medioevo, en tonalidades grises, azules, sepias y verde-negruzcas. Las montañas se ven azules por la mañana la bruma cubre el río y después trepa a la montaña hasta convertirse en niebla, luego nube y por fin desintegrarse, de manera ineludible bajo los rayos del sol. Los mediodías son cálidos y las noches muy frías, el amanecer nos recibe con una fina capa de escarcha. Esta vez la ciudad aparece despojada del enjambre habitual de turistas, intuyo que muchos estan quedándose en sus casas. Tenemos el lecho de piedras del río todo para nosotros

...y unos patos que se acercan curiosos a pedir pan., el sol y la calma predisponen al picnic, a unas horas de quietud y relajación. Estamos solo nosotros y la magia de la naturaleza que más se puede pedir.

El resto de los días se escurren como el agua entre las piedras del arroyo, mientras Yasmín monta a caballo , en lo que será su mejor aventura durante algunas horas...y Carlos toca la armónica para mí en un rincóncito del bosque.

sábado, 26 de abril de 2008

Hombres en traje de neoprene, para mi amiga Marcela la Damaletal del chat.

Aprovechando el día maravilloso , casi primaveral que fue hoy domingo, con Carlos decidimos ir a almorzar a la costa del río. El lugar se repite siempre por lo ameno de la gente que allí concurre. Es una guardería de tablas de windsurf y equipos de kitesurf, que tiene un restaurante llamado El Ombú , dónde todo el año se ve gente informal con sus familias almorzando después de haber aprovechado hasta el último soplido del viento para practicar deportes náuticos. Están los que saben y los nuevos con el instructor al lado ordenándoles como posicionarse sobre las tablas. Todo transcurre en un clima distendido y de disfrute. Cuando salí de casa hacia la costa el río me acorde de mi amiga “Damaletal” la del chat que siempre lo carga a Carlos que se ponga el enterito de neoprene (de hace 10 años, y como ya no le entra el traje de él, aunque al vicio de windsurfear lo sigue despuntando de vez en cuando) es que llevé la camara de fotos y ahora le dejó acá unas fotos de “hombres en traje de neoprene”. Ahora si mi querida Damaletal ratoneate tranquila.